
Política de privacidad
Vigente desde el 12 de setiembre de 2026. Última revisión: 25 de setiembre de 2026 — cookies, menores, registros y plazos.
avu es un sistema para clínicas dentales y otros negocios de servicios: sirve para que no se pierda ninguna persona que preguntó por algo, y para llevar la agenda. Esta página dice, sin rodeos, qué datos guarda, dónde viven, quién los ve y qué no se hace con ellos.
Los ejemplos de abajo son de una clínica dental, porque es donde avu se está usando primero y porque un ejemplo concreto se entiende mejor que uno genérico. Donde dice «clínica», léase el negocio que usa avu; donde dice «paciente», la persona a la que ese negocio atiende. Lo que se guarda y cómo se protege es igual en los dos casos.
Quién responde por esto
avu lo desarrolla y opera 3-102-087004 Limitada, sociedad inscrita en el Registro Nacional de Costa Rica con cédula jurídica 3-102-087004, representada por Pablo Tencio. Para cualquier consulta sobre sus datos, o para pedir que se borren, escriba a legal@avucr.com.
Los datos son de la clínica, no de avu
Cada clínica que usa avu decide qué información registra de sus pacientes y para qué. La clínica es la responsable de esos datos y de haber pedido el consentimiento que corresponda; avu solo los guarda y los muestra por encargo suyo.
Si usted es paciente de una clínica y quiere saber qué tienen suyo, corregirlo o pedir que lo borren, hable primero con la clínica. Ellos pueden hacerlo desde el sistema. Si no obtiene respuesta, escriba a la dirección de arriba.
Qué puede pedir usted, y en cuánto se lo damos
Sobre sus datos personales usted puede pedir, sin dar explicaciones y sin que le cueste nada:
- Saber qué hay suyo guardado y de dónde salió.
- Corregir lo que esté equivocado o incompleto.
- Que se borre lo que ya no tenga por qué estar.
- Retirar el consentimiento que haya dado, cuando el tratamiento se base en él. Retirarlo no afecta lo que se hizo antes, con el consentimiento vigente.
- Oponerse a que se le escriba, y pedir que dejen de hacerlo.
Contestamos en 5 días hábiles y, cuando lo pedido sea borrar, se ejecuta dentro de los 10 días hábiles siguientes a que podamos confirmar quién lo pide. El paso a paso está en eliminación de datos.
Una aclaración que ahorra vueltas: si usted es paciente de una clínica, lo más rápido es pedírselo a ella —lo hace en el momento, desde el sistema—. Si no obtiene respuesta, escríbanos y lo gestionamos nosotros.
Qué se guarda
De las personas que contactan a la clínica:
- Nombre y apellidos.
- Teléfono y, si lo dan, correo electrónico.
- Fecha de nacimiento, si la clínica la registra.
- Qué tratamiento les interesa, en qué etapa va la conversación y las notas que escribe quien atiende.
- Las citas: fecha, tratamiento, con quién y si asistieron.
- Cuando la clínica conecta su WhatsApp, los mensajes que las personas le escriben, junto con el nombre que tengan puesto en su perfil.
- Y los archivos que manden por WhatsApp: fotos, notas de voz, videos y documentos. Se guardan porque WhatsApp los borra a los 30 días y la clínica los necesita después.
Sobre las fotos, sin rodeos. En odontología una foto casi siempre es información de salud: una muela partida, una encía inflamada. avu las guarda porque el sistema no serviría sin ellas, y por eso viven aparte de todo lo demás, con las protecciones que se explican más abajo.
De quienes trabajan en la clínica: nombre, correo y su rol.
Las contraseñas nunca se guardan legibles, ni siquiera para quien administra el sistema.
Datos de menores de edad
Una clínica atiende niños, y es normal que un menor quede registrado con el teléfono de la mamá o del papá. avu guarda esos datos igual que los de cualquier otra persona, con las mismas protecciones.
Quien autoriza es quien ejerce la patria potestad, y conseguir esa autorización es responsabilidad de la clínica, no de avu. Los derechos de la sección anterior —saber, corregir, borrar— los ejerce esa misma persona en nombre del menor.
avu no está dirigido a menores de edad: la cuenta y el uso del sistema son siempre de un negocio y de las personas que trabajan en él.
Qué NO se hace con ellos
- No se venden ni se alquilan a nadie. Nunca.
- No se usan para publicidad, ni propia ni de terceros.
- No se usan para entrenar modelos de inteligencia artificial.
- No se comparten con otras clínicas. Cada clínica ve lo suyo y nada más.
Que una clínica no vea lo de otra no es una promesa
El aislamiento entre clínicas está en la base de datos, no en la pantalla. Cada consulta pasa por reglas que filtran por clínica —y por sede, donde corresponde— antes de devolver una sola fila. Una pantalla se puede saltar escribiendo una dirección a mano; esto no.
Además, hay pruebas automáticas que lo comprueban en cada cambio, simulando que alguien de una clínica intenta leer los datos de otra.
Si todavía no es cliente y pide una cuenta
En la pantalla de solicitar cuenta le pedimos el nombre de su clínica, su nombre, su correo y —si quiere— su teléfono y una nota. Nada más.
Esos datos se usan solo para escribirle sobre su cuenta. No se comparten con nadie, no se usan para publicidad y no entran a ninguna lista de correos.
Si decide no seguir, escríbanos y los borramos. Si nunca contesta, los borramos de todas formas: no tiene sentido guardar el correo de alguien que preguntó una vez y no volvió.
Cómo se guardan las fotos y las notas de voz
No quedan en una dirección pública de internet. Están en un almacenamiento privado: sin permiso, pedir ese archivo no devuelve nada.
- Para verlos, el sistema genera un enlace firmado que vence en una hora. No existe ninguna dirección permanente que se pueda reenviar por error y quede sirviendo para siempre.
- Solo los abre quien trabaja en esa clínica. La comprobación la hace la base de datos mirando a qué clínica pertenece el archivo, no la pantalla.
- Desde la aplicación nadie puede subir ni borrar archivos en ese almacenamiento. Solo el proceso que recibe los mensajes de WhatsApp escribe ahí.
Del lado de Meta, WhatsApp conserva el archivo unos 30 días y después lo borra. Por eso avu lo copia apenas llega: si esperara, la foto se perdería. Si un archivo llega cuando WhatsApp ya no lo tiene, la conversación lo dice en vez de mostrar un hueco.
Cookies
avu usa una sola clase de cookie: la de la sesión. Es la que permite que el sistema sepa que usted ya entró y no le vuelva a pedir la contraseña en cada pantalla. Sin ella el sistema no funciona.
- No hay cookies de publicidad, ni de redes sociales, ni de seguimiento entre sitios.
- No hay analítica: avu no mide qué hace usted dentro del sistema para venderle nada ni para perfilarlo.
- Por eso tampoco hay un cartel de cookies: no hay nada que consentir. Una cookie estrictamente necesaria para que el servicio funcione no requiere permiso, y no tenemos otras.
Si borra esa cookie o cierra sesión, se cierra el acceso. Nada más.
Dónde viven los datos
avu se apoya en estos servicios, y es importante decirlo claro: los datos se guardan en servidores de Estados Unidos, no en Costa Rica.
- Supabase — la base de datos, las cuentas de acceso y el almacenamiento privado donde quedan las fotos, notas de voz y documentos. Región us-east-1, en plan de pago con respaldos diarios de la base.
- Vercel — donde corre la aplicación.
- Brevo — envía los correos para recuperar la contraseña. Solo recibe la dirección de correo, nada más.
- Meta (WhatsApp) — cuando la clínica conecta su WhatsApp, los mensajes y los archivos pasan por la plataforma de Meta y se rigen además por las condiciones de Meta. Meta conserva los archivos unos 30 días por su cuenta.
La conexión con el sistema va cifrada de punta a punta (HTTPS) siempre.
Los registros del servidor
Como cualquier sistema, avu deja registros técnicos de lo que va pasando —una petición que falló, un mensaje que no se pudo guardar—. Sirven para una sola cosa: encontrar y arreglar problemas.
El contenido de los mensajes NUNCA se escribe en esos registros, y es una regla del código, no una intención: un mensaje de WhatsApp puede traer información de salud, y los registros del servidor no son lugar para eso. Lo que queda es el identificador del mensaje y el código del error, que es lo que sirve para diagnosticar.
Los guarda Vercel, el servicio donde corre avu, por el tiempo que ese servicio conserve los registros de su plan. No se usan para nada más y no se comparten.
Cuánto tiempo se conservan
Mientras la clínica siga usando avu. Si deja de usarlo y pide que se borre su información, se borra —dentro de los 10 días hábiles siguientes, como dice eliminación de datos—.
¿Y si simplemente deja de usarlo y no pide nada? Su información se conserva 90 días contados desde que la cuenta se da por terminada, y después se borra. Esos 90 días existen para que nadie pierda su historial por un impago, una discusión o unas vacaciones; pasados, guardarla ya no tiene ninguna justificación. Antes de borrar avisamos al correo de quien administra la cuenta.
Dentro del sistema, algunas cosas no se borran por diseño: una cita cancelada queda registrada como cancelada en vez de desaparecer, y las gestiones que se le hicieron a una persona quedan en su historial. Sirve para que la clínica sepa qué pasó y cuándo. Al borrar a la persona, se borra todo eso con ella.
En qué estado está avu, dicho de frente
avu está empezando, y hay cosas que conviene saber antes de confiarle la información de sus pacientes. Se dicen aquí y no en letra chica.
Sí hay respaldos de la base de datos. Se hacen todos los días y se conservan 7 días. Cubren sus contactos, sus prospectos, la agenda y los mensajes de texto.
Las fotos y las notas de voz NO entran en ese respaldo. Es una limitación del servicio que guarda los archivos: el respaldo diario copia la base de datos, no los archivos. Por eso —y esto no cambió— no las borre del teléfono de la clínica confiando en avu. WhatsApp las borra de su lado al mes; ese teléfono es la copia que le queda.
Un respaldo guarda 7 días. Si algo se borra por error y nadie lo nota hasta la semana siguiente, ya no está en el respaldo. Y mientras dure la etapa de prueba sigue siendo prudente no abandonar del todo el sistema que la clínica ya usa.
Cambios a esta política
Si cambia lo que el sistema hace con los datos, cambia esta página y se actualiza la fecha de arriba. Si el cambio es de fondo, se le avisa a cada clínica por correo.
Una aclaración honesta
Esta política la escribió quien desarrolla avu, no un abogado. Describe con exactitud lo que el sistema hace, que es lo más importante, pero no sustituye la asesoría legal que cada clínica necesite para cumplir con la normativa que le aplique —incluida la Ley de Protección de la Persona frente al tratamiento de sus datos personales, en Costa Rica—.